Personas imperfectas, sí, gracias

23 Mar

 

Ayer fui a ver la película Nunca me abandones (Never let me go), basada en la novela homónima de Kazuo Ishiguro, y me encantó. He de decir que me hizo pensar y afianzar mi idea de que los sentimientos siempre son inherentes al ser humano, aunque intentemos quitarle ese placer. Sean clones o no. Estén programados para un tipo de vida o disfruten en libertad.

Me quedé con la misma sensación que cuando vi Olvídate de mí (Eternal sunshine of the spotless mind) o El show de Truman (The Truman Show). Se trata de historias de ciencia ficción insertadas en un escenario totalmente realista, que da cuenta de lo lejos que podríamos llegar si quisiéramos, el daño que nos podemos hacer a nosotros mismos.

La aspiración por una vida perfecta y, aparentemente mejor, hace que en estas historias lleguemos a extremos antinaturales, cohartando al final la propia libertad que llevó a los personajes de la historia sobrepasar los límites.

Por otro lado, este tema me ha recordado al último libro que he leído. Mire al pajarito, de Kurt Vonnegut. Tanto por lo aparentemente inocente y naïf del argumento, como porque me parece que están encuadradas estas historias en el retrofuturismo. La década de los 50 y 60, con sociedades idílicas y superficiales, pero humanas al fin y al cabo, en las que la ciencia ficción se cuela para trastocar a sus protagonistas.

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4 comentarios to “Personas imperfectas, sí, gracias”

  1. maewest marzo 23, 2011 a 3:36 pm #

    ¿Tiene ese mismo rollo pseudopesimista que Olvídate de mí? Recuerdo que la película me encantó (a pesar de la terrible traducción del título) pero la moraleja me dejó un regusto amargo: estamos condenados a repetir una y otra vez nuestros errores… y aciertos.

  2. Menchuta marzo 23, 2011 a 3:47 pm #

    Aún no he visto la película, pero después de leer tus comentarios y tu valoración me han entrado unas ganas enormes.

    Por otra parte, creo que la aspiración a lo perfecto es un trastorno obsesivo que se acaba volviendo en tu contra. Y ya que la cosa va de cine, me viene a la cabeza el personaje de “El Cisne Negro”, maravillosamente interpretado por N. Portman … a veces, nosotros somos nuestros peores enemigos…

  3. jaime marzo 25, 2011 a 6:09 pm #

    Sin duda después de ver Never let me go te entran unas ganas insuperables de disfrutar del tiempo al máximo y valorar la libertad que tenemos…intensidades aparte, que no son buenas en exceso, cabe de decir que el protagonista masculino,Andrew para los amigos de Terry Gilliam, está fenomenal en el filme, hay un momento en la película en un segundo plano con Carey que está para comérselo…this is the most!
    un besito Rocío

  4. Jorge abril 26, 2011 a 10:42 am #

    Me ha encantado la película, aunque siento discrepar.

    Aunque parezca un poco brusco o zote (UN-polite) y
    además con la clara intención de no desentrañarla para quien no la haya visto aún:

    Algunos detalles durante su estancia en la escuela dejan clara carencias elementales del Ser Humano. Ovejas, cabras, vacas, ganado en general.

    No hay violencia o sometimiento… Más claro queda aún cuando se revela la intención de los dibujos.

    Creo que nuestros sentidos humanizan los personajes. Al igual que ocurre en la película.

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