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Algo viejo…

12 Jul

Hace unas semanas que no hablo de bodas y ya va siendo hora. Al parecer, según la novia pato, se llevan los ramos con objetos vintage.

Ella quería que su boda fuese tan especial y tan diferente, que cada detalle tiene su sentido. Eso sí, la tradición de llevar algo nuevo, algo azul y algo viejo lo está llevando a rajatabla. Normalmente lo viejo son las joyas que lleva la novia, esos pendientes que han pasado de generación en generación y que aparecen en todas las fotos de todas las bodas de nuestras antepasadas. La que tiene una familia de rancio abolengo suele lucir una tiara de piedras preciosas.

Pero, ¿y si no tienes o simplemente no te apetece que eso sea lo viejo? Muy fácil: cortas un trozo del vestido de novia de tu madre y envuelves con él el tallo de las flores. Así de sencillo y así de bonito. De esta manera, es como si le estuviera dando la mano a su madre en el día más importante de su vida.

Moussel vuelve a estar en boga

5 May

 

 

El vintage está hasta en los geles de ducha… Debo andar un poco desactualizada en este tema, porque al parecer han revitalizado la marca hace un año más o menos, pero me encantó ver el otro día cómo Moussel, que yo asociaba a la típica droguería de barrio toda la vida, ahora ha vuelto a los cuartos de baño más modernos.

Definitivamente, adoramos volver a las tradiciones familiares y darnos baños con espuma.

La naturaleza inspira los complementos

4 Abr

He estado en el Nomada Market y la conclusión que he sacado es que se siguen llevando complementos de inspiración vintage.

Es más, diría que tienen un cierto toque modernista, con inspiración en elementos de la naturaleza, con hojas y libélulas, y realizadas, en su mayoría, en color dorado.

Merry F. propone piezas con formas de diferentes animales mezclado con piedras semipreciosas. En mi opinión, tienen cierto toque modernista con la utilización de elementos de la naturaleza como las hojas (sobre todo), peces y flores. Todos los modelos son en color dorado mezclado con piedras semipreciosas.

 

 

La primera foto es del blog de la diseñadora y la segunda la he tomado yo.

Le Boudoir Vintage apuesta por ir un poquito más atrás en el tiempo y se coloca en el París de la década de los años 10 del siglo pasado, cuando, como dice en su página web, “los cafés-teatro florecen, y en el cielo se perfila, majestuosa, la Torre Eiffel”.

Pues bien, sus joyas son delicadas, con elementos antiguos como retales de encajes o piedras antiguas que te transporta a las fotografías antiguas de nuestras bisabuelas, camafeos y joyitas pequeñas llenas de detalle. Me ha gustado tanto, que me he llevado unos pendientes con la Torre Eiffel decorada con una rosa y una piedra turquesa de los años 40.

Volviendo a la naturaleza, demeniñas me ha recordado que yo alguna vez también cogí margaritas y las metí en un libro para secarlas y guardarlas. Esta firma además, las plastifica y las coloca en collares y tocados. Me han encantado porque soy fan de cualquier tipo de flor, me animan el espíritu.

 

Y por último, y no menos importante, Mar Cuyás ha introducido poquito a poco en el último año otros complementos como collares o pulseras. Yo ya la seguía porque sus tocados son todo un ejemplo de detalle y trabajo manual y sus otros complementos no se quedan atrás. Como veréis, sus nuevos colgantes también están inspirados en elementos de la naturaleza, una hoja decorada con flores, muy primaveral, ¿no?

 

 

 

Ahora me quedo con sus collares, pero para las bodas que tengo este año volveré a su taller para que me haga un tocado a juego con mis zapatos, como el año pasado.

¿Por qué lo llaman vintage cuando quieren decir cutre?

15 Mar

Llevo haciéndome esa pregunta desde el sábado por la tarde. Quedé con unos amigos para ir a un supuesto mercadillo de ropa de los años 50 y 60 y cuando llegamos allí, nos encontramos con objetos inútiles, zapatos en mal estado y camisetas de Bershka de hace tres años. Eso sí, el periódico lo comparaba hasta con el mercadillo Spitalfields de Londres.

En fin, sin comentarios. Para mí la ropa vintage es la que se ha conservado en buenas condiciones y además, tiene un valor. Bien por la calidad de los materiales, porque se hizo artesanalmente o simplemente porque se trata de una pieza única y el diseño merece mucho la pena. No vale con atracar el armario de la casa del pueblo y vendérselo a la gente ávida de cosas antiguas. Eso no es un mercadillo vintage, en todo caso, de segunda mano.

Teniendo en cuenta esto, salimos de allí bastante decepcionados y decidimos ir a un diner a tomar una hamburguesa. Ya que habíamos previsto una tarde retro, no valía McDonald´s y optamos por In Dreams, en la calle San Mateo. Tengo que reconocer que en este caso sí me quedé contenta. Buena música, decoración con muebles de segunda mano y mucho print pantera, incluso en las paredes. La hamburguesa, excepcional y los cócteles tenían buena pinta. Me lo apuntaré en mi agenda Moleskine de sitios molones de Madrid.

Vintage ecologista: Yves Saint Laurent recicla

17 Dic

 

 

No hace falta buscar en las tiendas de segunda mano o especializadas en prendas antiguas para tener algo vintage. Si tienes presupuesto para irte de compras a Yves Saint Laurent, tendrás la posibilidad de estrenar algo de su colección vintage. ¿Qué contradicción, no?

La colección cápsula New Vintage II ha sido diseñada para “recuperar, reciclar y preservar”. Es decir, han utilizado materiales que la casa tenía guardados y Stefano Pilati los ha adaptado al estilo de la marca.

Esta colección es una edición limitada, numerada y todo. Sólo apta para verdaderos coleccionistas, pero ecologistas.

Vintage, vintage, vintage…

19 Nov

Lo reconozco, me pierde lo antiguo. Lo vintage, por darle un término más técnico y con más glamour. De hecho, estoy encantada con los bolsos que he heredado de mi madre y mi tía de Pertegaz y Acosta. Me hacen ir a la última, parecerme a ellas y darle más uso a las cosas que se han quedado en el armario durante años. Vamos, que me gustan tanto, que salgo todos los fines de semana con ellos.

La verdad es que no es fácil encontrar objetos que tengan su pequeña historia, que merezcan la pena y, encima, a buen precio. Pero hay cada vez más marcas que se inspiran en la moda de hace décadas para que nos creamos en los años 50 o 60 (por citar una época). Una amiga me dio a conocer una marca, BrightWall Studios, que ha lanzado una colección de maletas preciosas, con siluetas pintadas a mano que recuerdan a cuando hacer un viaje era una auténtica proeza.

Además, para rizar el rizo, se acaba de lanzar la revista Vintage Magazine, una publicación que quiere ser un nexo entre el pasado, cuando se leía siempre sobre papel, y el futuro, de revistas que parecen verdaderas obras de arte. De todas formas, os rogaría que no dejaseis de leer a la culjanter, aunque sólo exista virtualmente.